La boda de Giulia y Alejandro en Hacienda Majaloba, Sevilla
Una celebración de destino entre Italia, España y luz andaluza
Giulia, italiana, y Alejandro, español, eligieron Sevilla como punto de encuentro para unir sus mundos. Lo hicieron rodeados de familia y amigos que viajaron desde distintos rincones de Europa, y con el encanto incomparable de la Hacienda Majaloba como escenario.
Un día lleno de emoción, cultura compartida, detalles cuidados y una atmósfera cálida que solo el sur puede ofrecer.
Hacienda Majaloba: elegancia andaluza con sabor internacional
A pocos minutos del centro de Sevilla, esta hacienda combina lo mejor del campo andaluz con una estética refinada: patios de cal y albero, jardines con palmeras, arcos de ladrillo antiguo y una luz que lo envuelve todo.
Fue el marco perfecto para una boda de destino como esta: íntima, vibrante y llena de estilo sin esfuerzo.
Una ceremonia bilingüe cargada de emoción
La ceremonia fue al aire libre, bajo la sombra de los árboles y con el sonido de una guitarra española como fondo. Se dijeron el “sí” en italiano y en español, entre lágrimas, sonrisas y miradas cómplices.
Todo estaba pensado para unir culturas sin perder autenticidad: desde las lecturas hasta los brindis, todo hablaba de ellos y de sus raíces.
Una fiesta con sabor mediterráneo
La recepción combinó lo mejor de ambos mundos: cocina andaluza con toques italianos, vino local, limoncello casero y música que cruzó fronteras.
La decoración fue sobria y elegante: mesas corridas con mantelería de lino, olivo como centro de mesa y velas que acompañaron hasta bien entrada la madrugada.
Fotografía: observar sin intervenir
Mi trabajo fue acompañar con discreción, capturar con sensibilidad.
Desde los preparativos de Giulia en una habitación inundada de luz hasta los abrazos de despedida bajo las estrellas, cada imagen es un fragmento sincero de un día irrepetible.
Esta es la historia de una pareja que celebró sin artificios. Y de un lugar que hizo de puente entre dos culturas.












